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Hola, me llamo
Jorge, tengo 17 años y soy natural de
Villanueva de Alcardete.
Sentí la
vocación a los 7 años, me empezaba a llamar
la atención los santos e incluso los hacía
de plastilina y me organizaba mis
procesiones, misas…
Durante
la catequesis de comunión un amigo me invitó
a formar parte del grupo de monaguillos.
Acepté tal invitación. Nuestro cura nos
llevaba a conocer el Seminario tras las
convivencias de monaguillos y me llamó la
atención ver el rostro de felicidad que
tenían los seminaristas, Eso, la invitación
de mis padres y de mi cura hizo que
realizase el cursillo de ingreso al
Seminario y poder entrar así.
Reconozco que
las primeras semanas y el primer año se
cuesta un poco. Vivir lejos de tus padres,
amigos, el pueblo. Pero uno se va haciendo a
todo y como no, con la ayuda del Señor Jesús
fui pasando los pequeños obstáculos.
He de decir
que en el Seminario los momentos buenos
superan con creces los momentos malos. Me
alegro mucho de estar aquí y no me
arrepiento de haber entrado.
El Señor y la
Virgen María con su amor maternal me
cuidaron y me siguen cuidando rodeándome de
gente que me quiere y me aprecia:
formadores, profesores, amigos… y
especialmente todos los ratos de intimidad
con el Señor en la Eucaristía y con su Madre
la Virgen María queriéndola mucho y rezando
el rosario que os animo a que recéis pues no
es cosa de "beatos" si no de gente grande y
valiente, como lo sois vosotros monaguillos
y jóvenes cercanos a la parroquia.
Os animo a
todos, especialmente a los monaguillos, a
que os pongáis a disposición de Jesús y bajo
el amparo de la Virgen María. Sed valientes
y entregaros totalmente al Señor. Si sentís
la vocación no hagáis "oídos sordos" al
Señor, recordad como se fue aquel joven rico
que llamado por Jesús no quiso seguirle pues
estaba esclavizado a sus bienes materiales:
se fue triste.
No tengáis
miedo. Sed valientes y estad mucho con el
Señor y con la Virgen. No dejéis llevaros de
los falsos amigos, no tengáis vergüenza del
Señor. Él, conforme van pasando los años os
lo aseguro no quita nada, lo da todo.
Confiad en Él, igual que Él confía en
vosotros.
Nada más. Me
despido. Un fuerte abrazo y sed valientes
dándolo TODO por el Jesús y María. |