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Me llamo José
María, tengo diecisiete años y soy natural
de Bilbao. Mis aficiones son el fútbol, la
lectura, los conciertos y el cine reacción.
Me preguntan qué libro he leído últimamente,
ha sido «El mendigo alegre», la vida de san
Francisco de Asís.
Al Señor, cada
día le he ido conociendo en la oración del
día a día. Sin darte cuenta, aunque al
principio no lo notes, el Señor va
penetrando tu corazón.
Al
volver de una peregrinación a Roma y haberme
encomendado en tantas iglesias, el Señor me
puso ese deseo de amistad del amigo que
nunca falla.
El Seminario
Menor lo conocí por un formador del
Seminario Mayor, que me dijo que había
muchos seminaristas con respecto del resto
de España. Eso me empujó a venir a Toledo.
La llamada del
Señor la vas conociendo por el amor que Él
pone en tu corazón. Te sientes amado y
quieres corresponder entregándole tu vida,
buscando siempre la vocación a la que Él te
llama: el sacerdocio, la vida consagrada o
el matrimonio.
A un
seminarista menor le diría que aproveche a
tope ese regalo que le ha hecho el Señor a
su edad.
Que siga con
confianza a pesar de las dificultades ese
deseo que le ha puesto de ir al Seminario,
porque es una gracia, un regalo.
A un
monaguillo le diría que se anime a venir al
Seminario. Es difícil dejar tu parroquia, tu
pueblo… pero si lo haces con ilusión, el
Señor te guardará un tesoro en el cielo, que
disfrutarás siempre. |