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Hola, me llamo
Pablo y voy a contar la historia de mi
vocación:
Cuando tenía 8
años, comencé a sentir que Dios me llamaba a
ser sacerdote, esta llamada se fue
acrecentando a medida que pasaban los años.
Mi primo, que era seminarista, me habló del
Seminario y a mi lo que me llamaba la
atención de él es que siempre estaba feliz y
con ganas de estar con el Señor.
Así que,
comencé a investigar sobre el Seminario en
su página web y vi que hacían muchas
actividades y todas en torno a Jesús. A la
hora de decidir entrar en el Seminario había
algo que me costaba, y era que iba a estar
sin mis padres, pero le pedí ayuda a la
Virgen María y Ella me ayudó.
Ahora mi vida
en el Seminario no es como yo esperaba, sino
mucho mejor, y lo más importante es que
estoy cerca de Jesús y de la Virgen María. |