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El domingo 26
del pasado mes de junio, con la jornada del
día de la familia, concluía el campamento
que un año más el Seminario Menor de Toledo
ha organizado en la sierra de San Vicente,
en la zona del campamento diocesano del
Piélago.
Ha sido una
semana en el que los acampados (35
monaguillos de las distintas parroquias de
la diócesis, 28 seminaristas de los tres
primeros cursos de la ESO, un grupo nutrido
de 16 seminaristas-monitores y el equipo de
formadores) siguiendo las huellas del
apóstol S. Pedro han crecido en el
seguimiento y entrega al Señor.
El lema: “Quo
vadis?” (¿a dónde vas?), -inspirado en la
pregunta que, según la tradición, el apóstol
dirige al Señor cuando ve que se dirige a
Roma, de la que él sale por las
persecuciones decretadas por el emperador
Nerón: “¿a dónde vas, Señor? Voy a Roma para
volver a dar la vida por mis discípulos”-,
ha sido el que ha marcado el ritmo de las
actividades del día a día.

El lunes 20
fue la acogida, los primeros saludos y el ir
conociéndose los unos a los otros… Ya el
martes se propuso el encuentro con
Jesucristo desde la confesión de fe de Pedro
en Cesarea: “Tu eres el Mesías”. Esa noche
tuvimos la velada de miedo en la búsqueda
del monje preso… El miércoles fue para
conocernos a nosotros mismos desde la mirada
de Cristo: “Tu eres Pedro”, este día los
monagos tuvieron la marcha al castillo y por
la tarde todos juntos una gran gymkhana y
para terminar el día rezamos el rosario
pidiéndole a la Virgen María que nos ayudará
cada vez más a conocer a su Hijo Jesucristo.
Los mayores del Seminario hicieron una
salida nocturna.
El jueves 23
fue el día eucarístico. Se procuro cuidarlo
con mucho esmero y dedicación… se prepararon
seis altares y tras la celebración de la
eucaristía tuvimos nuestra particular
procesión del Corpus. El viernes con la
marcha a Navamorcuende para pasar allí el
día lo dedicamos al sacerdocio, pues bajo el
lema “a ti te haré pescador de hombres” no
queríamos dejar pasar la oportunidad que nos
brindaba el año sacerdotal convocado por el
Papa.
De ellos los nombres de los equipos
eran de santos sacerdotes para los
seminaristas y de beatos sacerdotes para
monaguillos. Seguro que gracias a su
patrocinio todo ha salido bien.
El sábado fue
un día para dejarnos interrogar por Cristo:
“¿Me amas más que estos?” para así descubrir
la vocación a la que el Señor nos llama en
nuestra vida para ser feliz… por la tarde
estuvimos preparando la velada del día de la
familia y al concluir el día tuvimos una
velada.
El domingo, la
última jornada, también fue muy importante,
ya que este día contábamos en el campamento
con la presencia de los padres, tan
importante en la formación y crecimiento de
la familia. Tras la velada organizada por
los chavales para que disfrutaran sus padres
se entrego los diplomas y los premios. Luego
la despedida y la convocatoria para las
nuevas actividades que desde el Seminario se
siguen organizando para cuidar la pastoral
con los monaguillos.
Podéis
también leer la Crónica (en formato
PDF)
que los chicos fueron haciendo de cada día
del campamento.
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