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Hola.
Me llamo Luis Torrijos, curso 1º de
Bachillerato y soy de Fuensalida. Quiero
contaros como ha ido la peregrinación en la
que el pasado
veinte de febrero salimos del Seminario
Menor de Toledo 41 chicos de la 2ª y
3ª Sección y 5 formadores
con la gran ilusión de encontrarnos con Ntra.
Sra. de la Cabeza.
El largo
trayecto que tuvimos que hacer en autobús
hasta Porcuna, localidad jienense, se nos
pasó en un abrir y cerrar de ojos gracias a
los cánticos alegres de ánimo al peregrino y
a la película que nos pusieron. Una vez
llegados a Porcuna, rápido se notó el
ambiente andaluz que nos rodeaba pues la
gente, interesada, nos preguntada a dónde
íbamos con su característico e inconfundible
acento andaluz. Nos alojamos en unos salones
propiedad de Cáritas y hasta la hora de
cenar compartimos bromas mientras dábamos
una vuelta por el pueblo. Después de cenar
vimos en una proyección tres vídeos
relacionados con lo que íbamos a vivir en
los días siguientes y una vez acabados cada
uno se metió en su saco a descansar pues el
día siguiente nos iba a deparar una caminata
de 15 km hasta Arjona.
Nos levantamos
antes que de costumbre reconociendo lo bien
que se duerme en las habitaciones del
Seminario, y sin más, después de tomar un
fuerte desayuno nos pusimos manos a la obra
dirección a Arjona; durante el camino hicimos
dos paradas en las que rezamos laúdes y un
formador dirigió el tema del día, no sin
antes coger energía con frutos secos que nos
repartieron. Llegamos cansados y con ganas de
darnos una buena ducha en el albergue
juvenil que nos proporcionaron en Arjona y
después de la comida nos echamos una buena
siesta para a continuación visitar la
parroquia y oír misa junto a peregrinos de
otros pueblos que acudieron para ganar el
Jubileo de dos santos mártires de la
persecución de Diocleciano: San Bonoso y San
Maximiano. Llegada la noche, nos
invitaron a tomar algo y nuestra sana y
juvenil alegría invadió todo el salón
enganchando a la gente a bailar y a cantar con
nosotros. Esta alegría se propagó también por las
calles mientras íbamos camino del albergue
para descansar de lo bien que lo habíamos
pasado.
Llegó el
Domingo y retomamos el camino por la vereda
de la carretera. Durante éste meditábamos
sobre la pequeña catequesis impartida y
rezábamos el rosario por parejas para
recordar siempre que no caminábamos como en
una excursión sino que íbamos en peregrinación.
Transcurridos los 15 km de etapa, nos
alojamos en el Seminario de los Paules
para comer y descansar un poco.
Posteriormente, realizamos una visita
turística por el pueblo viendo plazas,
parques, para luego culminar con una misa en
la iglesia. Luego, por la noche hicimos
una velada en el Seminario de los Paules y
nos despedimos del día con la oración de la
noche para enfundarnos en el saco y empezar
lo que iba a ser la etapa reina no solo
físicamente sino también espiritualmente.
Por delante
nos esperaban 22 km de caminos empedrados y
cuestas casi imposibles de subir. Fuimos
bien acompañados por dos peregrinos de la
Asociación Cultural Peregrina de Andujar
"Peregrinos del Alba". Sin duda, este
trayecto lo sufrimos con la ayuda de la
Virgen que nos enseño que las cosas por muy
complicadas que sean, si se pone empeño,
nos ayudamos mutuamente y con su gracia se consiguen.
Aquí
precisamente, es donde se ve que la
peregrinación es escuela de vida. Pero todo
sufrimiento tiene una recompensa grande, y
la nuestra fue la de compartir momentos
estupendos con
la Virgen de la Cabeza en Andújar y pedirla
cosas siempre desde un corazón humilde. Con
esto finalizamos nuestra andadura por
tierras andaluzas llevándonos como recuerdo
en la retina esa mirada de la Virgen de la
Cabeza que nos dice que si somos valientes
y afrontamos de su mano los baches nos
veremos recompensados con su amor que es lo
más grande.
Luis Torrijos
Silva, seminarista |