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El pasado
domingo 1 de agosto comenzaba la actividad
de verano que todos los años viene
realizando el curso de 4º ESO. Este año
hemos querido peregrinar al encuentro de
nuestra madre la Virgen Ntra. Sra. de
Altagracia en Siruela.

El domingo por
la tarde nos encontramos todos en
Fuenlabrada de los Montes. Fueron los padres los encargados
de llevar a sus hijos seminaristas hasta
allí. Lo primero de todo fue explicar
brevemente a los padres lo que íbamos a hacer
durante la peregrinación. Después el tutor
del curso les dio a los
seminaristas una motivación en la cual se les explicó el itinerario
físico y espiritual de la peregrinación. A continuación la cena, a la que
acudieron otros párrocos de la zona, reunión
para revisar el tiempo de vacaciones y a
descansar.
El lema de la
peregrinación fue "Hizo en mí obras
grandes",
teniendo como referencia el texto evangélico
de la Visitación de María a su prima Isabel (Lc
1, 39-56). El itinerario
físico y espiritual de la peregrinación ha
sido el siguiente:
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Día |
Lema |
Distancia |
Domingo 1
Encuentro |
Motivación |
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Lunes 2
Fuenlabrada-Peloche |
"María
se puso en camino" |
22 km |
Martes 3
Peloche-Puerto Peña |
"Dichosa tú que has creido" |
19 km |
Miércoles 4
RETIRO |
Contemplación de Jesucristo |
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Jueves 5
Puerto Peña - Garbayuela |
"Lo
que te ha dicho el Señor se
cumplirá" |
20 km |
Viernes 6
Garbayuela - Siruela |
"Dispersa a los soberbios...
enaltece a los humildes" |
12 km |
Sábado 7
Despedida con las familias |
"El
Poderoso ha hecho obras grandes por
mi" |
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Cada día nos
levantábamos temprano y una vez recogidas
las cosas desayunábamos rápidamente para
salir camino de nuestra próxima etapa. Al
comenzar a andar rezábamos el Ángelus y el
Ofrecimiento de obras y se nos explicaba
brevemente el lema del día. Caminábamos la
primera media hora en silencio meditando el
lema y algunas preguntas que se nos hacían
en su explicación.
Teníamos dos paradas. Una
para rezar laúdes y otra para tomar un
tentempié. Después de la segunda parada
rezábamos el Santo Rosario andando. Cuando
llegábamos al destino lo primero que
hacíamos siempre era visitar en Santísimo en
la parroquia del pueblo para dar gracias al
Señor por la buena marcha del camino.
Después solíamos ir a la piscina a
refrescarnos antes de comer. Después un rato
de descanso y a
continuación, en torno a las 17:00, íbamos a
la piscina. Antes de la Misa teníamos
duchas, el tema espiritual y un rato de oración. Después cena,
revisión de la jornada para ver como íbamos
entrando en la peregrinación y descanso.
Todos los
párrocos de las etapas como otros de
alrededor estuvieron a menudo con nosotros:
D. Mario párroco de Fuenlabrada y Villarta
de los Montes, D. Enrique y D. Santiago
curas de Herrera del Duque y de Peloche, D.
Mario párroco de Talarrubias y de Puerto
Peña, D. Natalio párroco de Garbayuela y D.
Carlos párroco de Siruela... Comían con
nosotros, nos acompañaban en la Eucaristía
de la tarde, estaban pendientes de todo lo
que nos hacía falta, ... En todo momento
estuvimos muy bien atendidos por ellos y
aunque llevábamos comida para todos los
días, lo cierto es que en todos los pueblos
siempre teníamos comida en abundancia que
habían preparado las gentes de esos pueblos.
Ha sido todo un testimonio cristiano de los
fieles y párrocos de la zona, que nos anima
a entregarnos cada día más al Señor. Desde
aquí queremos darles las gracias a todos.
¡Qué Dios os bendiga!
El
miércoles fue un día un poco especial porque
no caminamos. Tuvimos la mañana de Retiro
espiritual con Exposición del Santísimo. Por
la tarde tuvimos piscina, Misa y después un
partido de fútbol con los jóvenes de Puerto
Peña.
El viernes
cuando llegamos a Siruela rezamos un rato ante la
imagen de Ntra. Sra. de Altagracia, le presentamos nuestras
peticiones y le entregamos nuestras vidas.
Después tuvimos piscina y duchas.
Por la tarde descansamos y visitamos el
Convento de las MM. Clarisas. LAs monjas nos
invitaron a merendar. Después del tema y la
Misa tuvimos la cena y después de la
revisión rezamos el
Rosario ante la imagen de la Virgen.
El sábado
acudieron los padres. Con ellos tuvimos la
Eucaristía y la comida. En la sobremesa los
seminaristas explicaron a sus padres lo que
habían vivido durante la peregrinación y
después vino la despedida. |