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El Seminario
Menor ha finalizado la peregrinación
vocacional que cada año realiza al encuentro
de algún santo. Con motivo del
Año Sacerdotal, en este curso hemos
querido que el destino de nuestro peregrinar
fuese Ars, un pueblecito de Francia en cuya
parroquia ejerció su labor pastoral el Santo
Cura de Ars,
San Juan María Vianney, durante unos 40
años.
Esta
peregrinación está destinada a los
seminaristas de la 2ª y 3ª Sección (3º ESO a
2º Bachillerato), pero en esta ocasión, de
forma extraordinaria y considerando la
importancia del Año Sacerdotal, hemos
querido que todos los seminaristas pudiesen
participar de este gran acontecimiento de
gracia.

Partimos el
jueves 11 de febrero por la noche después de
la oración que nos presidió nuestro Sr.
Arzobispo D. Braulio en la que nos impartió
la bendición del peregrino.
En la mañana
del viernes llegamos a Vic, donde pasamos el
resto del día. Allí visitamos la Catedral y
la casa de los PP. Claretianos donde se
encuentran el cuerpo de S. Antonio María
Claret. En torno a este gran santo
celebramos la Eucaristía.
Al día
siguiente, sábado, partimos hacia Paray-le-Monial
(Francia) que fue durante tres días nuestro
lugar de descanso. A medio camino de Paray
hicimos parada en Avignon para celebrar la
Eucaristía, comer y descansar un poco. Por
la noche descansamos en Paray.
El
domingo 14, muy temprano nos levantamos y
partimos en autobús hacia Quincieux, una
pequeña localidad que dista 15 km de Ars.
Desde allí comenzamos nuestra peregrinación
andando. Todo estaba nevado y hacía bastante
frío. Sin embargo, el camino se hizo ligero
por las ganas de encontrarnos con el Santo
Cura. Tuvimos algún inconveniente al
encontarnos con algún camino de los
previstos cortado por la nieve, pero
improvisamos otra ruta que añadió unos 3 km
más a la etapa. En total caminamos unos 18
km y no pudimos entrar en Ars por donde
entró el Santo Cura cuando fue destinado a
la parroquia de Ars. Los sentimos mucho,
especialmente los seminaristas, pues sabemos
San Juan María se encontró por ese camino
cortado, ya llegando a Ars, con un niño que
le mostró el camino de Ars, al cual el Santo
Cura le dijo que a cambio él le mostraría el
camino del cielo.
Nuestra
ilusión habría sido entrar por ese mismo
lugar. Llegados a Ars rezamos todos juntos
un rato dándole gracias al santo porque todo
había salido según lo previsto. La comida,
un rato de descanso y después la Misa.
Terminamos en Ars visitando la casa
parroquial y marchando después a Paray.
Antes de acostarnos celebramos el tercer
domingo de San José.
El lunes 15,
solemnidad de San Claudio de la Colombière,
era el día destinado a visitar precisamente
esta localidad donde San Claudio y Sta.
Margarita se coincidieron providencialmente
para mostrar al mundo el amor del Sagrado
Corazón de Jesús. Por la mañana visita a la
Capilla de las Revelaciones del Sagrado
Corazón a Sta. Margarita, donde tuvimos la
Misa, visita a la capilla de San Claudio, la
parroquia, etc... Comimos en McDonalds y por
la tarde los seminaristas tuvieron un tema.
Después de la cena tuvimos una hora santa en
la Capilla de La Visitación, lugar de las
revelaciones, visitado por la mañana.
El
martes 16 partimos hacia Larraul (España)
después de celebrar la Eucaristía nuevamente
en la Capilla de las revelaciones. En
Larraul descansamos después de la cena y de
una pequeña velada donde los seminaristas
contaron como les iba la peregrinación.
Y ya el último
día, el miércoles 17, partimos hacia Loiola
que está a unos pocos kilómetros de Larraul.
Allí nos recibió Mons. José Ignacio Munilla,
nuevo Obispo de San Sebastián, durante
varios años se formó en nuestro Seminario
Mayor de Toledo. Monseñor tuvo unas palabras
de acogida y de aliento en nuestro
peregrinar por esta vida invitándonos a
seguir los pasos de los santos. Pudimos
visitar la casa de S. Ignacio y celebrar la
Eucaristía. Después partimos hacia Toledo.
Sin duda, que
esta peregrinación ha sido un gran
acontecimiento de gracia para nuestro
Seminario, que en todo momento, desde que
vislumbró la posibilidad de ir a Ars, ha
confiado en el Señor para que él mismo
hiciese posible esta peregrinación y fuese
su guía y pastor. Así ha sido, como todos
hemos podido comprobar a lo largo de estos
días.
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