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Curso 2010-2011 |
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Doctorado de San Juan de Ávila
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Introducción
San Juan de Ávila
El doctorado en la Iglesia
Anuncio de Benedicto XVI
En comunión con el santo
Enlaces |
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Introducción
"Con
gran gozo, quiero anunciar ahora al pueblo
de Dios, en este marco de la Santa Iglesia
Catedral de Santa María La Real de la
Almudena, que, acogiendo los deseos del
Señor Presidente de la Conferencia Episcopal
Española, Eminentísimo Cardenal Antonio
María Rouco Varela, Arzobispo de Madrid, de
los demás Hermanos en el Episcopado de
España, así como de un gran número de
Arzobispos y Obispos de otras partes del
mundo, y de muchos fieles, declararé
próximamente a San Juan de Ávila,
presbítero, Doctor de la Iglesia universal." (Benedicto XVI
en el Encuentro con Seminaristas de la JMJ
Madrid 2011, 20 de agosto de 2011)
Con estas
palabras, el Papa Benedicto XVI ha anunciado
la próxima declaración de San Juan de Ávila,
patrono del clero español,
como Doctor de la Iglesia Universal.
El Seminario
desea participar de tan espléndido acontecimiento de
gracia haciéndose partícipe de él en su
itinerario espiritual y con algunas
iniciativas a lo largo del presente curso.
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SAN JUAN DE
ÁVILA
En
torno al año 1500 nacía en Almodóvar del
Campo (Ciudad Real) Juan de Ávila,
patrono de los sacerdotes. Estudió
teología y Filosofía en la Universidad
de Alcalá. Su familia profundamente
cristiana tenía unas minas de plata en
Sierra Morena. Al morir sus padres
decidió repartir toda la herencia entre
los pobres y tras pasar tres años de
meditación y oración vio que su vocación
era el sacerdocio.
Ya
ordenado sacerdote mostró una gran
elocuencia en sus discursos, lo que hizo
que mucha gente se acercara a escuchar
sus sermones allá donde fuera a
predicar. Todas estas predicaciones las
preparaba de rodillas durante cuatro o
más horas rezando. Había muchas personas
que al oírle cambiaron de vida, como san
Juan de Dios. No se cansaba de repetir
que "la fe mueve montañas"; y
decía a sus discípulos que para obtener
conversiones hay que tener fe en ello y
que "las almas se ganan con las
rodillas. A la persona que le
preguntaba que cuál era la principal
cualidad que había que tener para ser un
buen predicador decía: "amar mucho a
Dios".
Amigo y
consejero de santos
San Juan
de Ávila tuvo el privilegio de ser amigo
y consejero de seis santos que han
pasado a la historia de la Iglesia, los
cuales son Santa Teresa, Fray Luis de
Granada, San Juan de Dios, San Francisco
de Borja, San Pedro de Alcántara y San
Ignacio de Loyola. También numerosas
personas recibían dirección espiritual
de este santo a través de cartas, que
luego se agruparon en un libro que
recoge sus enseñanzas espirituales,
titulado Audi Filia.
Mucha
gente le acusó de predicar el rigorismo
y de excluir a los ricos del Reino de
los Cielos, lo que hizo que fuera
juzgado por el Tribunal de la Santa
Inquisición. Tras su liberación, se
dedicó a ser misionero por las ciudades
de España.
Gran
confianza en Dios
Destaca
también de este santo su gran devoción
por la Virgen, y la fundación de más de
diez colegios católicos y su ayuda a las
universidades españolas. Muy importante
era su gran humildad, ya que aunque
tenía un gran éxito apostólico, siempre
se creía un pobre y miserable pecador.
Estuvo muy enfermo durante casi los
últimos veinte años de su vida. Cuando
tenía dolores muy fuertes exclamaba
"Dios mío, si sí te parece bien que
suceda, está bien, ¡está muy bien!".
Murió el 10 de mayo de 1569. La
beatificación fue en 1894 y el papa
Pablo VI le canonizó en 1970.
Su fiesta
se celebra el 10 de mayo.
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EL DOCTORADO EN
LA IGLESIA
El punto
decisivo para que un santo sea proclamado
Doctor de la Iglesia es que la suya haya
sido doctrina eminente. Que haya gozado de
un particular carisma de sabiduría, dado por
el Espíritu Santo para el bien de la
Iglesia, comprobado y ratificado por la
influencia benéfica de sus escritos en el
pueblo de Dios. Un Maestro, un Doctor de la
Iglesia es, pues, quien ha estudiado y
contemplado con singular clarividencia los
misterios más profundos de la fe y es capaz
de exponerlos a los fieles de modo que les
sirvan de guía en su formación y en su vida
espiritual.
Los estudios
realizados sobre los escritos del Maestro
Ávila para su beatificación y para su
canonización, ya pusieron de manifiesto la
eminencia de su doctrina, que tuvo gran
influjo en su época (1499-1569) y
posteriormente. Él tuvo una visión clara,
amplia y profunda de los contenidos de la
fe, y llegó a una síntesis verdaderamente
sapiencial. Su cristocentrismo, fundado en
el Nuevo Testamento, profundamente vivido
por él y propuesto a los demás, ha sido
fuente donde han bebido santos, maestros
espirituales y estudiosos de estos últimos
siglos.
San Juan de
Ávila fue amigo, compañero y maestro de
santos, algunos de ellos ya proclamados
Doctores de la Iglesia. Fue muy estimado y
reconocido por San Juan de la Cruz, Santa
Teresa de Jesús, San Ignacio de Loyola, San
Juan de Dios, San Francisco de Borja... y
por Fray Luis de Granada, su primer
biógrafo. ¿Y qué maestro espiritual, de
entonces y posterior, no se ha acercado a
sus Sermones, su Tratado sobre el Amor de
Dios o su conocida obra, Audi, filia?
Nos unimos a
las palabras del Cardenal Darío Castrillón
de Hoyos en su discurso sobre San Juan de
Ávila, maestro y ejemplo sacerdotal para los
presbíteros del tercer milenio, pronunciadas
con ocasión del Congreso Internacional "El
Maestro de Ávila", celebrado en Madrid en
noviembre de 2000:
"Se
percibe en el ambiente un deseo, una
petición que los sacerdotes españoles,
juntamente con sus Obispos, quieren
elevar al Santo Padre: que San Juan de
Ávila sea declarado Doctor de la
Iglesia. Todos los aquí reunidos y el
incesante clamor del clero secular
español, quieren ser la demostración
patente de la fuerza del deseo con que
se quiere presentar al Santo Padre la
petición. Mi presencia ante ustedes no
es más que mi personal contribución a
este anhelo que, poniendo todo en las
manos de Dios, esperamos –y espero— sea
muy pronto una realidad".
Extraído de la
web de la CEE |
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ANUNCIO DE
BENEDICTO XVI
Lo anunció el
Papa al final de la misa celebrada el sábado
20 de agosto, por la mañana, en la catedral
de la Almudena, Madrid.

"Queridos hermanos: Con gran gozo,
quiero anunciar ahora al pueblo de Dios,
en este marco de la santa iglesia
catedral de Santa María La Real de la
Almudena, que, acogiendo los deseos del
señor presidente de la Conferencia
episcopal española, eminentísimo
cardenal Antonio María Rouco Varela,
arzobispo de Madrid, de los demás herma-
nos en el episcopado de España, así como
de un gran número de arzobispos y
obispos de otras partes del mundo, y de
muchos fieles, declararé próximamente a
san Juan de Ávila, presbítero, doctor de
la Iglesia universal.
Al
hacer pública esta noticia aquí, deseo
que la palabra y el ejemplo de este
eximio pastor ilumine a los sacerdotes y
a aquellos que se preparan con ilusión
para recibir un día la sagrada
ordenación. Invito a todos a que vuelvan
la mirada hacia él, y encomiendo a su
intercesión a los obispos de España y de
todo el mundo, así como a los
presbíteros y seminaristas, para que
perseverando en la misma fe de la que él
fue maestro, modelen su corazón según
los sentimientos de Jesucristo, el Buen
Pastor, a quien sea la gloria y el honor
por los siglos de los siglos. Amén."
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EN COMUNIÓN CON EL
SANTO
En comunión
con el Santo y con toda la Iglesia
Universal, nuestro Seminario Menor desea
unirse de corazón a este dichoso
acontecimiento, beneficio para todos los
sacerdotes del mundo entero, no solo de
corazón sino también con algunas actividades
que realizaremos a lo largo del curso. Entre
otras, destacan estas:
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